Siento el retraso
31/12/2004
Hola a todos, saludos desde mi refugio algecireño.
Vaya vaya, cuanto tiempo sin escribir, han sido dos meses sin enviar noticias desde Bristol (bueno el tiempo sigue contando porque estas las envío desde Algeciras). Dos meses en los que han predominado los malos momentos, dos meses en los que me he aburrido en clase, en casa, en la calle y en el trabajo, en los que me han atizao con conos de tráfico, en los que he tenido que hacer de pacificador entre aficionados a las artes marciales, de interprete de mi mismo, de sentirme solo y de contar los días para volver a ver a mi gente.
Creo que el color negro del cursor no le sienta bien a mi ánimo, cambio de color y de estilo, fuera el tono quejumbroso que no me gusta y le quita sabor a la vida.
No todo ha sido negativo, he mejorado algo mi inglés, he conocido nuevos lugares y personas, he recibido visitas de amigos y sobre todo he vivido experiencias nuevas que buenas o malas, siempre ayudan a valorar mejor cada instante de vida posterior.
Os cuento un poco más del lugar donde vivo: Bristol es una gran ciudad pequeña, tiene un centro de calles comerciales rodeado de barrios, yo vivo en uno de ellos, muy cerca del centro pero no por eso deja de ser lo que es, un gueto de jamaicanos, somalíes y un puñado de países más. St Pauls es una zona donde la gente tiene miedo de mirar a la cara de los demás, donde todo el mundo es malo hasta que se demuestre lo contrario y donde es raro ver a gente diferente caminando junta. Aunque en el fondo no es para tanto, en general son gente abierta a la que le gusta relacionarse con los demás. Recuerdo una noche que estaba en una cabina y cuatro chicos que pasaban por allí y tenían ganas de jugar decidieron que yo podía jugar con ellos (así de extrovertidos son) así que sin pensárselo dos veces comenzaron el juego que consistía en abrir la puerta de la cabina y lanzarme conos de trafico, no me dijeron nada pero creo que mi parte del juego consistía en esquivarlos. Fue divertido... para ellos claro.
Menos mal que cuando llego a casa tengo un poco de tranquilidad, recuerdo que ese mismo día me encontré en la cocina con... 80 kilos de peso y amplia experiencia en kick boxing al cubanooooo y al otro lado del del cuadrilatero con 75 kilos de peso y cinturón negro de kung fu estilo chu li fa a Quique el salmantinooooo, los españoles sospechaban que José les estaba cobrando más de la cuenta por las habitaciones, por otra parte José les reprochaba otras cosas y decidió que para que iban a discutir cuando podían solucionarlo a golpes y allí estaban mis sesenta y pocos kilos de peso y cuyo recurso más violento era mi cursillo de tai chi. Aún no se como pero conseguí sacar al cubano de la cocina, del pasillo, de su habitación y hasta de la casa y andar con él calles y calles hasta que se calmó. Creo que voy a poner esto en mi currículo, algo así como mediador en conflictos internacionales.
En fin, sigamos en la descripción del ambiente donde me muevo. Bristol es una ciudad con dos universidades y con multitud de pubs que se llenan a partir de las cinco de la tarde cuando la gente sale de trabajar, en St Pauls no hay pubs, hay antros que a las cinco aun no han abierto. Uno de ellos es algo parecido a un afterhour, muy frecuentado por españoles y regentado por jamaicanos fumadores de marihuana, el otro es extraño, música arrítmica y el gorila más grande que he visto en mi vida que junto a sus ayudantes cachean y registran a cada uno de los que entran. Dentro, al fondo de una de las pistas hay una caravana o algo así, típico puesto de feriante hamburguesero pero lo que venden es gas de la risa en globos que la gente aspira. El único día que yo entré en este local, yo no sabía que había un control pseudo policial, el gorila me hizo separar las piernas y poner los brazos en cruz, tenéis que imaginar la cara del tipo cuando sacó de mi bolsillo un rollo de fixo y el cartoncillo de un rollo de papel higiénico, en fin cosas que pasan.
A los ingleses casi no los conozco aún, pero lo poco que voy conociendo me hace cambiar la idea de tipo serio y aburrido, parece un pueblo más liberal que el español, creo que todos los fines de semana que he salido he visto a gente disfrazada, incluso un día a mediados de noviembre vi en Weston Super Mare, un pueblo costero cerca de Bristol un pasacalles de carnaval con al menos 70 carrozas iluminadas de tal forma que serían la envidia de cualquier atracción de nuestras ferias. Por cierto, eso fue un día que el cubano nos iba a llevar a una de sus amigas y a mí a ver el mar, llegamos a la playa casi una hora después de anochecer, cosas de cubanos.
También estuve en Londres, fue durante el puente de diciembre, aprovechando la visita de mis amigos Mario y María José. Londres esos días estaba invadida por hordas de españoles e italianos, debimos imaginarlo cuando llegamos al hostal y vimos q los cuatro que habían firmado en el libro de huéspedes antes que nosotros eran de Los Barrios, La Línea, Cádiz y Sevilla. Fueron dos días en Londres de mucho metro y mucho callejeo, esperaba una ciudad mucho más iluminada en Navidad siendo la capital de un país en el que en octubre ya había escaparates navideños.
Bristol me reservaba una última sorpresa de despedida, una gran nevada, espectaculares copos de nieve que en poco tiempo formaron un paisaje precioso, digno de postal navideña, solo un pequeño problemilla, esa noche yo tenía que llegar al aeropuerto y coger un avión. José me llevó y consiguió llegar pese a no tener cadenas y a quedarnos a mitad de camino con las ruedas patinando, pasamos un poco de miedo y fue una locura, además el avión salió con 3 horas de retraso.
Aquí llevo once días de fiesta entre Algeciras y Sevilla, tenía ganas de compartir buenos momentos con los amigos antes de volver al gris Bristol, no descarto cambiar de ciudad si tengo la oportunidad, a Bristol solo me unen mis amigos María y José y ellos ya llevan tiempo pensando en volver a España.
Por fin se acaba 2004, un mal año para mí comparado con 2003 y espero que con 2005.
Os deseo lo mejor para el próximo año, mucha imaginación para fijaros nuevas metas en vuestra vida y algo de suerte para alcanzarlas y sobre todo sed felices que la vida es más fácil si os reís de ella.
¡Feliz 2005! (sin premio que no soy Ramón García)
Hola a todos, saludos desde mi refugio algecireño.
Vaya vaya, cuanto tiempo sin escribir, han sido dos meses sin enviar noticias desde Bristol (bueno el tiempo sigue contando porque estas las envío desde Algeciras). Dos meses en los que han predominado los malos momentos, dos meses en los que me he aburrido en clase, en casa, en la calle y en el trabajo, en los que me han atizao con conos de tráfico, en los que he tenido que hacer de pacificador entre aficionados a las artes marciales, de interprete de mi mismo, de sentirme solo y de contar los días para volver a ver a mi gente.
Creo que el color negro del cursor no le sienta bien a mi ánimo, cambio de color y de estilo, fuera el tono quejumbroso que no me gusta y le quita sabor a la vida.
No todo ha sido negativo, he mejorado algo mi inglés, he conocido nuevos lugares y personas, he recibido visitas de amigos y sobre todo he vivido experiencias nuevas que buenas o malas, siempre ayudan a valorar mejor cada instante de vida posterior.
Os cuento un poco más del lugar donde vivo: Bristol es una gran ciudad pequeña, tiene un centro de calles comerciales rodeado de barrios, yo vivo en uno de ellos, muy cerca del centro pero no por eso deja de ser lo que es, un gueto de jamaicanos, somalíes y un puñado de países más. St Pauls es una zona donde la gente tiene miedo de mirar a la cara de los demás, donde todo el mundo es malo hasta que se demuestre lo contrario y donde es raro ver a gente diferente caminando junta. Aunque en el fondo no es para tanto, en general son gente abierta a la que le gusta relacionarse con los demás. Recuerdo una noche que estaba en una cabina y cuatro chicos que pasaban por allí y tenían ganas de jugar decidieron que yo podía jugar con ellos (así de extrovertidos son) así que sin pensárselo dos veces comenzaron el juego que consistía en abrir la puerta de la cabina y lanzarme conos de trafico, no me dijeron nada pero creo que mi parte del juego consistía en esquivarlos. Fue divertido... para ellos claro.
Menos mal que cuando llego a casa tengo un poco de tranquilidad, recuerdo que ese mismo día me encontré en la cocina con... 80 kilos de peso y amplia experiencia en kick boxing al cubanooooo y al otro lado del del cuadrilatero con 75 kilos de peso y cinturón negro de kung fu estilo chu li fa a Quique el salmantinooooo, los españoles sospechaban que José les estaba cobrando más de la cuenta por las habitaciones, por otra parte José les reprochaba otras cosas y decidió que para que iban a discutir cuando podían solucionarlo a golpes y allí estaban mis sesenta y pocos kilos de peso y cuyo recurso más violento era mi cursillo de tai chi. Aún no se como pero conseguí sacar al cubano de la cocina, del pasillo, de su habitación y hasta de la casa y andar con él calles y calles hasta que se calmó. Creo que voy a poner esto en mi currículo, algo así como mediador en conflictos internacionales.
En fin, sigamos en la descripción del ambiente donde me muevo. Bristol es una ciudad con dos universidades y con multitud de pubs que se llenan a partir de las cinco de la tarde cuando la gente sale de trabajar, en St Pauls no hay pubs, hay antros que a las cinco aun no han abierto. Uno de ellos es algo parecido a un afterhour, muy frecuentado por españoles y regentado por jamaicanos fumadores de marihuana, el otro es extraño, música arrítmica y el gorila más grande que he visto en mi vida que junto a sus ayudantes cachean y registran a cada uno de los que entran. Dentro, al fondo de una de las pistas hay una caravana o algo así, típico puesto de feriante hamburguesero pero lo que venden es gas de la risa en globos que la gente aspira. El único día que yo entré en este local, yo no sabía que había un control pseudo policial, el gorila me hizo separar las piernas y poner los brazos en cruz, tenéis que imaginar la cara del tipo cuando sacó de mi bolsillo un rollo de fixo y el cartoncillo de un rollo de papel higiénico, en fin cosas que pasan.
A los ingleses casi no los conozco aún, pero lo poco que voy conociendo me hace cambiar la idea de tipo serio y aburrido, parece un pueblo más liberal que el español, creo que todos los fines de semana que he salido he visto a gente disfrazada, incluso un día a mediados de noviembre vi en Weston Super Mare, un pueblo costero cerca de Bristol un pasacalles de carnaval con al menos 70 carrozas iluminadas de tal forma que serían la envidia de cualquier atracción de nuestras ferias. Por cierto, eso fue un día que el cubano nos iba a llevar a una de sus amigas y a mí a ver el mar, llegamos a la playa casi una hora después de anochecer, cosas de cubanos.
También estuve en Londres, fue durante el puente de diciembre, aprovechando la visita de mis amigos Mario y María José. Londres esos días estaba invadida por hordas de españoles e italianos, debimos imaginarlo cuando llegamos al hostal y vimos q los cuatro que habían firmado en el libro de huéspedes antes que nosotros eran de Los Barrios, La Línea, Cádiz y Sevilla. Fueron dos días en Londres de mucho metro y mucho callejeo, esperaba una ciudad mucho más iluminada en Navidad siendo la capital de un país en el que en octubre ya había escaparates navideños.
Bristol me reservaba una última sorpresa de despedida, una gran nevada, espectaculares copos de nieve que en poco tiempo formaron un paisaje precioso, digno de postal navideña, solo un pequeño problemilla, esa noche yo tenía que llegar al aeropuerto y coger un avión. José me llevó y consiguió llegar pese a no tener cadenas y a quedarnos a mitad de camino con las ruedas patinando, pasamos un poco de miedo y fue una locura, además el avión salió con 3 horas de retraso.
Aquí llevo once días de fiesta entre Algeciras y Sevilla, tenía ganas de compartir buenos momentos con los amigos antes de volver al gris Bristol, no descarto cambiar de ciudad si tengo la oportunidad, a Bristol solo me unen mis amigos María y José y ellos ya llevan tiempo pensando en volver a España.
Por fin se acaba 2004, un mal año para mí comparado con 2003 y espero que con 2005.
Os deseo lo mejor para el próximo año, mucha imaginación para fijaros nuevas metas en vuestra vida y algo de suerte para alcanzarlas y sobre todo sed felices que la vida es más fácil si os reís de ella.
¡Feliz 2005! (sin premio que no soy Ramón García)
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